El disco duro mecánico (HDD) es un sistema envejecido que sigue equipando a los portátiles de gama de entrada. Pero su falta de rendimiento supone un gran inconveniente para el funcionamiento del equipo. La instalación de programas y la transferencia de datos son efectivamente más lentas en este componente de antigua generación.
El acceso a la información almacenada en el HDD también presenta latencia. Al sustituir el disco duro por un disco electrónico (SSD), tu laptop ganará en rendimiento.
¿Qué es un SSD?
El SSD (Solid-State Drive) es un soporte de almacenamiento de datos que utiliza chips de memoria flash. En concreto, este componente cumple las mismas funciones que un disco duro clásico, salvo que carece por completo de elementos mecánicos. Su mayor diferencia con un HDD reside en sus altas prestaciones.
Para empezar, el SSD ofrece un tiempo de acceso a los datos reducido y proporciona un ancho de banda superior. Su velocidad de transferencia es 5 veces más rápida que la de un HDD. Es una gran ventaja cuando se trabaja, por ejemplo, en el e-commerce. De hecho, un SSD acelera considerablemente la exportación de bases de datos de productos y de archivos CSV pesados. Este componente de almacenamiento también se recomienda para los videojuegos.
En segundo lugar, el SSD resulta ser muy rápido en el arranque. La ausencia de elementos mecánicos le permite ser silencioso, menos propenso al sobrecalentamiento y no presentar vibraciones. Además, consume menos energía (0,15 W por lectura frente a 2,5 a 5 W en el HDD). Por último, el SSD disfruta de una gran robustez y de una larga vida útil.
¿Cómo instalar un SSD para potenciar tu portátil?
Un breve recordatorio antes de empezar: los SSD incorporan o bien un puerto SATA o bien un puerto mSATA. Así que compra un SSD cuyo puerto sea compatible con el de tu PC. A continuación, asegúrate de tener el material necesario para realizar correctamente la instalación.
Necesitas una carcasa adecuada para transferir tus datos al SSD. También te hará falta un software de clonación (transferencia) de todos los archivos de tu HDD al SSD. Como herramienta, hazte con un destornillador pequeño.
Paso 1: clonar tu sistema operativo
- Coloca el SSD en la carcasa y conéctala al portátil. Inicia la copia del sistema con el software de transferencia haciendo clic en «Clonar».
- Marca «Disco duro 0» para que todo el sistema operativo se copie al 100 %.
- Como disco de destino, elige el SSD, marca Disco duro 1 para transferir todo el sistema operativo.
- Valida la copia; ten paciencia, ya que la duración del clonado puede superar una hora. Extrae el SSD de la carcasa una vez terminada la transferencia de datos.
Paso 2: apagar el ordenador
- Desconecta el cable de alimentación y la batería (si es extraíble).
- Mantén pulsado el botón de encendido del PC durante 5 segundos sin soltarlo; esto permite eliminar la electricidad residual.
- Ponte una pulsera antiestática si dispones de ella, para evitar la electricidad estática.
Paso 3: instalar el SSD
Primero debes desmontar la parte inferior del PC para acceder a sus componentes. Si esto no basta, también tendrás que soltar el teclado. Anota o haz fotos de las distintas etapas para poder volver a montar correctamente tu equipo después de la instalación.
Se recomienda conservar el manual de usuario para identificar todos los componentes de tu máquina. Una vez que accedas a dichos componentes, desmonta el disco duro desatornillándolo y desconectándolo. Instala el SSD conectándolo y luego atorníllalo.
Vuelve a montar tu PC cuidadosamente, enciéndelo y ya solo te queda disfrutar de la aceleración en el arranque y de la rapidez de carga.
