Una batería que se vacía demasiado rápido, un ordenador que no aguanta todo el día… Estos inconvenientes son frecuentes después de unos años de uso. Sin embargo, aplicando unos gestos sencillos desde el principio, puedes preservar la autonomía de tu ordenador durante más tiempo. Aquí te explicamos cómo.
Ajustar la configuración para una mejor gestión de la energía
Ajustar la suspensión
Muchos usuarios dejan su ordenador encendido sin pensarlo. Sin embargo, esto consume energía de forma innecesaria. Para limitar estas pérdidas, hay que configurar la suspensión automática.
- Elige un tiempo razonable según tu uso (entre 5 y 10 minutos de inactividad)
- Activa también la suspensión de la pantalla, que es distinta de la del sistema
Este sencillo ajuste permite ahorrar varios minutos de autonomía al día.
Reducir la intensidad de la pantalla
La pantalla es uno de los elementos que más energía consume. Tener siempre el brillo al máximo no es ni útil ni eficaz.
- Ajusta el brillo en torno al 50 %
- Auméntalo puntualmente si es necesario, pero vuelve a un nivel moderado en cuanto puedas
Este pequeño ajuste puede marcar una gran diferencia en la duración de la batería.
Desactivar las conexiones innecesarias
Cuando no necesitas internet o dispositivos inalámbricos, acuérdate de desactivar el Wi-Fi y el Bluetooth. Estas funciones consumen energía incluso en reposo.
Adoptar buenos hábitos en el día a día
Cuidar la temperatura de la batería
Las baterías son sensibles al calor. Por ello, se recomienda no dejar el ordenador expuesto al sol, en el coche o cerca de una fuente de calor.
Procura elegir siempre lugares frescos y secos y evita cualquier entorno sofocante.
No bloquear los ventiladores
Usar el ordenador en la cama, sobre un cojín o sobre las rodillas puede obstruir las rejillas de ventilación. Esto favorece el sobrecalentamiento y daña la batería a largo plazo.
Utiliza siempre una superficie rígida y plana, o una base especial para portátil.
Cargar la batería de forma inteligente
Cargar antes de que sea demasiado tarde
Esperar a que la batería esté casi vacía fatiga sus celdas. Se recomienda empezar la carga en cuanto el nivel baje del 20 %.
De este modo podrás preservar la capacidad máxima de la batería durante más tiempo.
Hacer un ciclo completo de vez en cuando
Cada dos meses, realiza un ciclo de carga completo: carga al 100 % y después descarga hasta alrededor del 5 %. Este calibrado ayuda a mantener una lectura correcta del estado de la batería.
No sobrecargarla innecesariamente
Dejar el ordenador enchufado todo el día no es una buena idea. Una carga prolongada puede generar calor y reducir la vida útil de la batería.
- No superes nunca las 12 horas de carga seguidas
- Apaga el portátil con regularidad para aliviar los componentes internos
En conclusión: buenos hábitos para una batería duradera
La vida útil de tu batería depende en gran medida de cómo la uses. Ajustando la configuración, reduciendo el sobrecalentamiento y cargando de forma responsable, evitarás muchos problemas. Aunque toda batería termina perdiendo eficacia, estos sencillos gestos te permitirán sacarle el máximo partido durante el mayor tiempo posible.
